-El 91% de las chicas y un 73% de los chicos son conscientes de las desigualdades entre hombres y mujeres. Los datos cuantitativos y/o cualitativos muestran la persistencia de sesgos de género en las actitudes y en el imaginario colectivo. Desde nuestro punto de vista, creemos necesario trabajar la coeducación en los centros promoviendo, al mismo tiempo, la igualdad de género.
-En relación a la problemática de la violencia de género, los gráficos nos muestran una constante negativa a aceptar situaciones violentas en la pareja. Casi un 40% de los varones (gráfico) está de acuerdo en afirmar que "no es preocupante que tu pareja quiera saber lo que haces en cada momento". Como consecuencia, vemos necesario el realizar campañas en contra la violencia de género.
-Informantes cualificados coinciden en señalar que las tareas del cuiadado recaen de manera abrumadora sobre las mujeres. Consideramos imprescindible seguir abogando para que estas tareas sean compartidas en igualdad.
-Con respecto al trabajo doméstico, remiten a la necesidad de una revisión de los roles de género que se están transmitiendo desde la famlia. Se aprecia un positivo pero ligero incremento de los varones que están colaborando equitativamente en la realización de las tareas domésticas. Creemos que es necesario trabajar conjuntamente desde las familias y los ámbitos educativos.
EN CUANTO A LA ESCUELA…
Pero por supuesto, como futuras
docentes, no podemos dejar fuera la realidad que más directamente nos compete,
la educación.
Todas hemos debatido acerca de
nuestros dos años de prácticas, y a parte de considerarlo unas de las
experiencias más bonitas y gratificantes de nuestras vidas, hemos llegado a la
conclusión de muchos aspectos de (des)igualdad que habían pasado desapercibidos
y que no habíamos analizado si no hubiera sido por la realización de este
proyecto. También nos hemos parado a pensar en momentos de desigualdad cuando nosotras estudiábamos, y desgraciadamente, nos hemos dado cuenta de que las cosas no han cambiado mucho, que aún queda mucho por hacer.
Hay muchos momentos en los que se
ven ciertas diferencias entre los alumn@s y que esas diferencias son los
propios niños (hablando de forma general niños/as) los que las marcan.
En el patio podíamos observar
cómo los niños cuando jugaban a pillar, por ejemplo, se separaban en niños
contra niñas, porque como muchos niños (chicos) decían “los chicos corremos más
que las chicas y así siempre las ganamos”(micromachismo). No es solo por el hecho de la
competitividad o la rivalidad, es que verdaderamente los niños consideran que
son más ágiles y rápidos que las niñas, y éstas toman esta conclusión como algo
normal y acceden a jugar bajo esas condiciones.
A la hora de jugar un partido de fútbol o de baloncesto, los niños no querían que las niñas se pusieran con ellos porque consideraban que no era un deporte para ellas, que les iban a retrasar. Si finalmente perdían el partido, la culpa siempre se la echaban a las niñas, por lo que éstas acaban desistiendo de jugar al fútbol o al baloncesto. En el patio del colegio siempre podíamos observar que mientras los niños jugaban a este tipo de deportes, las niñas estaban apartadas jugando a la comba.
En algunos casos, cuando nosotras estudiábamos, había talleres con motivo de las fiestas del colegio. Todas las niñas íbamos al taller de mimbre y los niños al taller de fotografía, aconsejados siempre por nuestros maestros. Hoy en día, creemos que afortunadamente, los maestros han cambiado mucho en este aspecto, por lo que es un factor positivo para conseguir la educación en igualdad de género.
A la hora de jugar un partido de fútbol o de baloncesto, los niños no querían que las niñas se pusieran con ellos porque consideraban que no era un deporte para ellas, que les iban a retrasar. Si finalmente perdían el partido, la culpa siempre se la echaban a las niñas, por lo que éstas acaban desistiendo de jugar al fútbol o al baloncesto. En el patio del colegio siempre podíamos observar que mientras los niños jugaban a este tipo de deportes, las niñas estaban apartadas jugando a la comba.
En algunos casos, cuando nosotras estudiábamos, había talleres con motivo de las fiestas del colegio. Todas las niñas íbamos al taller de mimbre y los niños al taller de fotografía, aconsejados siempre por nuestros maestros. Hoy en día, creemos que afortunadamente, los maestros han cambiado mucho en este aspecto, por lo que es un factor positivo para conseguir la educación en igualdad de género.
Otro tipo de observaciones dentro de las aulas a la hora de realizar un trabajo manual
como murales por ejemplo, es como los niños decían cosas del tipo “María, tu
haz las letras porque como eres chica escribes mejor”. Las chicas sin dudarlo
dos veces, cogían los rotuladores y se ponían a la labor porque verdaderamente
consideran que sí escriben y pintan mejor que los chicos, puesto que los chicos
en general “son unos chapuzas” (no favorece la coeducación).
A parte de ciertos comentarios y acciones que se pueden
observar en las aulas, consideramos que también existen otros factores
importantes y a tener en cuenta a la hora de hablar de “educar en la igualdad”,
uno de ellos es el CONTEXTO. A nuestro parecer existe gran diferencia, por
ejemplo, entre la escuela rural (en cuanto demografía baja) y escuela urbana. La
mentalidad que pueden tener las familias, conocidos y la cultura en general es
diferente en el ambiente rural, puesto que sigue habiendo roles claramente diferenciados,
en los que la mujer se queda cuidando a los hijos, ayudando a trabajar y
cuidando la limpieza del hogar mientras que el hombre trabaja duramente todo el
día para conseguir el jornal. Es muy complicado luchar por una escuela
igualitaria cuando los niños al llegar a sus casas “se empapan” de los más
desiguales prejuicios y estereotipos.
Sí que es cierto que es
complicado luchar por y para la igualdad en las aulas cuando de vuelta a casa
se encuentran situaciones de desigualdad y comentarios tan o más estereotipados
que los citados anteriormente, pero por eso debemos de concienciar también a
las familias, puesto que ellas son principales pilares del aprendizaje de sus
hij@s.
Este tipo de acciones y comentarios
"salpican" el día a día de nuestras aulas
y consideramos que la culpa no es de los niñ@s que tenemos frente a nosotros,
sino que toda la comunidad educativa tiene su parte de culpabilidad, puesto que
si después de tantos años luchando por la igualdad de género no evitamos
comentarios de este tipo, es que realmente algo falla.




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