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"Una completa igualdad (para la mujer) significa más que el logro de objetivos estadísticos; el cambio de la cultura". Kofi Annan

"La igualdad de las mujeres debe ser un componente central en cualquier intento para resolver los problemas sociales, económicos y políticos". Kofi Annan

"La libertad y la fraternidad son palabras, mientras la igualdad es un hecho. La igualdad debe ser la gran fórmula humana". Henri Barbusse

LA MUJER Y LA EDUCACIÓN

El papel de las mujeres en el contexto científico actual es muy diferente de las situaciones pasadas y todo parece indicar que el futuro tendrá poco que ver con el presente también.
Muchos consideran que la revolución más grande de este siglo ha sido el cambio de la función social de las mujeres y el logro de un protagonismo nunca vivido anteriormente, esto es debido a que se ha acabado con el prejuicio social y familiar de que no valía la pena educar a las mujeres. Siempre se ha dicho que la educación es un instrumento indispensable para el progreso de la humanidad, sin embargo, también se han constatado graves desigualdades entre mujeres y hombres en el acceso al conocimiento.
Durante los últimos años, se ha avanzado mucho en este aspecto pero los datos estadísticos de la UNESCO indican que las desigualdades siguen siendo importantes, ya que dos terceras partes de los adultos analfabetos del mundo, son mujeres que, en su mayor parte, viven en las regiones en desarrollo de África, Asia y América Latina (UNESCO,1995).

Las desigualdades en los países en vías de desarrollo se sitúan en un nivel primario, es decir, en el propio derecho a la educación y en el acceso a la misma. En el mundo desarrollado, las desigualdades son más sutiles y están ligadas a la calidad; no tanto, aparentemente, a la igualdad de oportunidades, como a la igualdad de resultados.

El concepto de igualdad de oportunidades en la educación nace en la primera mitad del siglo XIX con la creación de los sistemas educativos nacionales; pero hubo de esperarse al siglo XX para que comenzaran a formularse propuestas políticas cuyo objetivo explícito fuese buscar esa igualdad.
La investigación educativa sobre las desigualdades se inició en el período de entreguerras, constatándose que los niños de las clases media y superior tenían mayores posibilidades que los de la clase trabajadora para acceder a las selectivas escuelas secundarias, continuar su escolaridad más allá de la obligatoriedad y llegar a la universidad.

A partir de la década de los 50 será cuando empiece a tomarse conciencia en los países occidentales sobre la profundidad de las causas y efectos de la desigualdad, así como los efectos discriminatorios de los selectivos temas educativos.
En los comienzos de la mujer en el sistema educativo, esta recibía una educación diferenciada de la del hombre, al principio la necesaria para ejercer de buena hija, buena madre y buena esposa, más tarde simplemente separar las instituciones de formación para hombres y mujeres.
Hasta que aparecieron las escuelas mixtas. Sin embargo, el compartir pupitre, aula y espacios  formativos y lúdicos, no ha desembocado en un mayor y mejor conocimiento, aceptación y respeto. No se explica cuando no quieren jugar o trabajar juntos, cuando se burlan de quienes no están permanentemente con el grupo de su sexo, en definitiva cuando no actúan como se esperaría, teniendo en cuenta su sexo. Todavía hoy, “el paso a la vida adulta y activa de estas generaciones ya educadas en los mismos centros, persisten desigualdades que nos hacen encender una luz de alarma”.



CONCLUSIÓN 

Como maestros y profesores, debemos enseñar a nuestros alumnos a ser personas con los mismos derechos, posibilidades y oportunidades, a pesar de nuestras diferencias de sexo.
Como dice María Elena Simón Rodríguez “El primer contacto con la cultura de paz o de guerra se produce en las relaciones primarias”. Y este primer contacto es fundamental. Si un niño o una niña es educado entre situaciones de desigualdad entre el hombre y la mujer con total normalidad, y a su vez estas situaciones son reforzadas por los medios de comunicación, el niño a la niña, acabará viendo estas situaciones, como algo normal. Además de que los niños lo mimetizaran y tenderán a una tolerancia hacia esas conductas.
La buena educación para la igualdad se llama coeducación. Pero para desarrollar esta educación en condiciones, es necesaria una formación inicial. Las experiencias coeducativas darán lugar a: niñas con conductas más activas y niños más cooperativos, elecciones académicas y profesionales variadas, se formaran parejas de manera más libre y respetuosa, chicas en puestos de representación y chicos convencidos de que las labores de cuidado, educación y atención personal son gratificantes, descenderán las relaciones violentas de pareja,…

FUENTE:

SEBASTIAN, A., MÁLIK, B., SÁNCHEZ, MºFE. "Educar y orientar para la igualdad en razón del género, perspectiva teórica y propuestas de actuación". Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid: 2001.
SIMÓN RODRÍGUEZ, MARÍA ELENA. “La igualdad también se aprende: Cuestión de coeducación”. Editorial Narcea. 2010

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