Las
siguientes recomendaciones generales han sido pensadas concretamente para el
curso de 6º de primaria, ya que los alumnos/as en esta etapa ya poseen
cierto nivel técnico para poder desarrollar estos temas y se pueden ver
diferencias mucho más marcadas entre niños y niñas, además comienzan a tener
una buena base en cuanto a habilidades y capacidades se refiere.
Este es un
apartado fundamental del blog, ya que para trabajar la Igualdad de Género y
llegar a conseguir algo, no es suficiente con hacer unas pocas, aunque
necesarias, actividades aisladas a lo
largo del curso, si no que debemos tener en cuenta diferentes aspectos que debemos
cuidar en todos y cada uno de los momentos que pasamos con nuestros alumnos.
Debemos de tener
en cuenta que el tema que estamos tratando, es un tema complejo y que como
hemos visto en los diferentes apartados del blog, no sólo deberíamos luchar por
esta igualdad desde la escuela. Sin embargo, desde el contexto de la escuela podemos
influir en edades tempranas que hagan que con el paso del tiempo, podamos
cambiar un poquito este mundo desigual que hemos construido.
Muchos nos
llamarán ilusos, pero como bien dice esa frase que una vez dijo una persona muy
sabía, “debemos de tener los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas”. No
dejemos nunca de soñar, esa es la clase de maestros que nosotras queremos ser y
que queremos trasmitir.
Y ahora sin más
dilaciones pasaremos a exponer aquellos aspectos que consideramos más importantes
(seguro que a vosotros se os ocurren muchos más).
En primer lugar
vamos a hablar del LENGUAJE. Son numerosos los estudios e
investigaciones realizados en torno a esta área. Y es que algunos usos del
lenguaje trasmiten, de forma inadvertida, estos estereotipos que queremos
tratar de evitar. Por eso, cómo no, desde el aula, el lenguaje es algo importante
a tener en cuenta.
Podemos incluir
en el lenguaje términos genéricos, es decir, términos que no solamente designen
al sexo masculino o al sexo femenino, sino que se incluyan ambos. Así como el
uso de la primera persona del plural y de las formas impersonales. Esto no
quita para que en algunas ocasiones podamos especificar el sexo.
Desde la escuela
debemos ayudar a que los alumnos sean capaces de utilizar el lenguaje de este
modo, aportándole los conocimientos, las habilidades y las actitudes
necesarias. Debemos intentar eliminar las inercias a la hora de hablar y escribir
sobre las personas.
Otro elemento a
tener en cuenta importante, sería el de la participación de la FAMILIA.
Como ya hemos dicho en otros puntos, si el alumno entiende lo que es la
igualdad en la escuela pero cuando vuelve a casa lo que ve es otra cosa, se
hace muy difícil conseguir una igualdad palpable, real.
Es importante
concienciar y sensibilizar a las familias con este tema desde un primer
momento, tal vez, se podría comentar en las primeras reuniones del curso
nuestra decisión de trabajar este tema y explicarles que su colaboración es
importante. Valorar la opinión de las familias con respecto a este tema, ya que
el trabajo de estas y de la escuela debe estar compenetrado, y más aún en el
tema de valores, podemos confundir al alumnado. Debemos por lo tanto, llegar a
acuerdos con las familias.
También podemos
tratar estos temas en una Escuela de Madres y Padres, realizar dinámicas con
ellos, cuestionarios, encuestas, etc.
En cuanto al MATERIAL utilizado en las clases, sería importante equilibrar la presencia del sexo
masculino y del femenino. Así como evitar que el hombre o la mujer aparezcan
siempre en relación a una profesión, a una destreza, etc.
Los AGRUPAMIENTOS,
a la hora de agruparse, los niños y las niñas tienden a separarse, tienden a
agruparse niños por un lado y niñas por otro, sobre todo en ciertas edades.
Debemos intentar de alguna manera concienciarles que trabajar con el sexo
opuesto, es importante, bueno y enriquecedor. Debemos intentar eliminar las
típicas frases “las niñas son más patosas”, “los niños son menos ordenados”,…
eliminando de esta manera posibles prejuicios.
Como ya sabemos
muchos de los aprendizajes se adquieren por imitación, por lo tanto, es
importante que el maestro o la maestra sea un referente para el
alumnado. No podemos contradecir lo que decimos con lo que hacemos, pues el
alumnado puede perder la confianza en nosotros.


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